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El transporte de mercancías perecederas, como alimentos, medicamentos o productos químicos, requiere de vehículos especialmente diseñados para mantener una temperatura constante. Los vehículos isotermos y frigoríficos son la solución ideal, pero su rendimiento depende en gran medida de una correcta construcción, mantenimiento y control térmico. Uno de los principales desafíos es evitar fugas térmicas, que pueden comprometer la cadena de frío, afectar la calidad del producto transportado y suponer sanciones legales.

En este artículo, te explicamos cómo prevenir las fugas térmicas en vehículos frigoríficos e isotermos, y por qué confiar en expertos como Recapol Carrocerías, referente en el diseño y fabricación de carrocerías frigoríficas con certificación ATP, es clave para asegurar un transporte eficiente y conforme a la normativa.

¿Qué es una fuga térmica y por qué es un problema?

Una fuga térmica se produce cuando hay una pérdida de aislamiento o un punto de entrada de aire caliente al interior del compartimento refrigerado del vehículo. Esto puede deberse a:

  • Aislamiento dañado o insuficiente.
  • Puertas o juntas mal cerradas.
  • Mal estado de las superficies interiores.
  • Elementos estructurales deteriorados o mal instalados.
  • Reparaciones inadecuadas.

Las consecuencias pueden ser graves: pérdida de temperatura, incremento del consumo energético del equipo de frío, deterioro de la mercancía transportada y, en el peor de los casos, riesgo sanitario o pérdida de certificaciones oficiales como el ATP.

1. Asegura que el vehículo cumpla con la certificación ATP

El primer paso para evitar fugas térmicas es asegurarse de que el vehículo cuenta con la certificación ATP (Acuerdo sobre Transportes Internacionales de Mercancías Perecederas). Este certificado garantiza que el vehículo está diseñado y construido para mantener condiciones térmicas específicas durante el transporte de productos perecederos.

🔧 Recapol Carrocerías fabrica vehículos isotermos y frigoríficos homologados con el certificado ATP, asegurando el cumplimiento de la normativa internacional y nacional en transporte refrigerado. Puedes consultar más sobre su proceso y certificaciones en su página dedicada al ATP.

Un vehículo con ATP válido y bien mantenido tiene mucho menos riesgo de sufrir pérdidas térmicas. Además, durante el proceso de certificación se evalúan aspectos como el grosor del aislamiento, la estanqueidad y la capacidad del equipo frigorífico.

2. Realiza mantenimientos y reparaciones especializadas

Con el uso y el paso del tiempo, los vehículos isotermos pueden presentar desgaste en las superficies, fisuras en los paneles, deterioro del sellado de las puertas o rotura de elementos aislantes. Para evitar que esto se convierta en una fuga térmica:

  • Programa mantenimientos periódicos.
  • Revisa el estado del suelo, techo y paredes del compartimento.
  • Controla las juntas de goma de las puertas y los marcos.
  • Asegúrate de que las bisagras y cierres funcionen correctamente.
  • Sustituye o repara inmediatamente cualquier panel dañado.

En Recapol Carrocerías, además de fabricar, ofrecen servicios de reparación y reacondicionamiento de carrocerías frigoríficas. Cuentan con un equipo técnico especializado que utiliza materiales homologados y respeta los estándares ATP.

3. Limpieza profesional y control de higienización

Aunque pueda parecer algo menor, una mala limpieza puede ser la causa de fugas térmicas. Restos de productos, suciedad acumulada o limpieza con productos abrasivos pueden dañar los materiales aislantes o deformar juntas y cierres.

Recomendaciones:

  • Usa productos específicos para limpieza de vehículos frigoríficos.
  • Evita el uso de chorros de agua a presión directamente sobre juntas o sistemas eléctricos.
  • Seca completamente las zonas limpias para evitar la acumulación de humedad, que puede deteriorar el aislamiento.

Un vehículo limpio también facilita la inspección visual de posibles puntos críticos donde pueda producirse una fuga térmica.

4. Instala protecciones interiores

Las cargas, sobre todo las pesadas o con bordes afilados (como cajas metálicas o palets), pueden dañar las paredes interiores, el suelo o los paneles del techo. Estos impactos pueden generar grietas o pérdidas de material aislante que, aunque pequeñas, comprometen la estanqueidad térmica del vehículo.

Una medida preventiva eficaz es instalar:

  • Protecciones interiores reforzadas (como paneles de poliéster o acero inoxidable).
  • Guías para evitar que las cargas se desplacen.
  • Suelos antideslizantes y resistentes al impacto.

Recapol ofrece soluciones personalizadas en este aspecto, adaptando el interior de la carrocería según el tipo de carga y frecuencia de uso del vehículo.

5. Controla el funcionamiento del equipo de frío

Aunque el aislamiento del vehículo es fundamental, el equipo de refrigeración debe estar en perfectas condiciones para mantener la temperatura adecuada. Si hay una fuga térmica, el equipo trabajará más intensamente, generando un mayor desgaste, mayor consumo y posibles averías.

Consejos:

  • Verifica que el equipo arranque y enfríe correctamente.
  • Comprueba que no haya escapes de gas refrigerante.
  • Revisa los sensores de temperatura y termógrafos.
  • Programa mantenimientos preventivos con profesionales especializados.

6. Formación del personal: una clave olvidada

Por último, formar al personal encargado de la carga y descarga es esencial para evitar fugas térmicas. A menudo, el problema no está en el vehículo, sino en los hábitos de uso:

  • Mantener las puertas abiertas durante demasiado tiempo.
  • No asegurar bien la carga y que golpee las paredes.
  • Cerrar mal las puertas o forzarlas.
  • No reportar daños menores a tiempo.

Un conductor o mozo de carga bien formado sabrá cómo actuar para conservar la eficiencia del sistema frigorífico.

Conclusión: una inversión en seguridad y calidad

Evitar fugas térmicas no es solo una cuestión de eficiencia energética, sino de seguridad alimentaria, cumplimiento normativo y sostenibilidad del negocio. Apostar por vehículos bien diseñados, como los de Recapol Carrocerías, con certificación ATP y servicios especializados, es la mejor manera de garantizar un transporte refrigerado eficaz y duradero.

Si necesitas asesoramiento, fabricación a medida o mantenimiento de vehículos isotermos o frigoríficos, Recapol Carrocerías es tu aliado de confianza.

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